Durante los primeros años de vida el desarrollo de la comunicación y la interacción social es clave. En algunos niños, este desarrollo puede representar diferencias que conviene observar con atención. Identificar de forma temprana las señales del Trastorno del Espectro Autista (TEA) permite ofrecer apoyos individualizados y mejorar de forma significativa la calidad de vida del niño y de su entorno. Es importante tener en cuenta que el hecho de que aparezcan estas señales tempranas no implica que haya un diagnóstico, por lo que es imprescindible consultar a profesionales cualificados para ello.
La comunicación suele ser una de las primeras áreas en las que se observan diferencias entre los niños con TEA y los niño normotípicos. Algunas señales que pueden aparecer son:
- Escaso o inestable contacto visual.
- Poca intención comunicativa, por ejemplo no señala para pedir cosas o para enseñarlas, no comparte sus intereses…
- No responde de forma consciente a su nombre.
- Ausencia o pérdida de balbuceo comunicativo (el niño empieza a emitir sonidos e incluso palabras y de un día para otro esos sonidos desaparecen y no vuelve a hacerlos).
- Retraso en la aparición del lenguaje oral.
- Uso repetitivo del lenguaje (ecolalias).
- Dificultades para iniciar o mantener intercambios comunicativos.
- Problemas para comprender órdenes sencillas.
Es importante recordar que no todos los niños con TEA presentan ausencia del lenguaje.
La interacción social va más allá de estar en compañía de otras personas, implica compartir, imitar, turnarse y responder emocionalmente de forma adecuada. Algunas señales que pueden alertar que algo no es como debería ser son las siguientes:
- Poco interés por las personas o dificultad para relacionarse con ellas.
- Juego poco compartido o repetitivo (ordenar objetos en fila, hacer girar los objetos sin parar…)
- Escasa imitación de gestos, sonidos o acciones.
- Dificultad para comprender normas sociales básicas.
- Respuestas emocionales poco ajustadas al contexto.
Estas señales pueden confundirse con timidez o con un carácter tranquilo, por lo que es vital observar el conjunto del desarrollo. Además de estas características también puede ser que aparezcan otras como movimientos repetitivos de manos u otras partes del cuerpo (aleteo de manos, balanceos continuos, saltos, etc); intereses muy restringidos ya sea a nivel de juegos, actividades u objetos; dificultad para tolerar cambios y en consecuencia necesidad de tener rutinas muy
marcadas. Todas estas conductas cumplen con una función reguladora que ayuda al niño a serenarse y mantenerse tranquilo.
Pero hay muchos mitos relacionados con el TEA que estaría bien desmentir:
- “Si no habla, no entiende”. Esto es completamente falso, hay casos en los que las personas con TEA aunque no sean capaces de hablar, comprenden perfectamente todo lo que se les dice.
- “Los pictogramas impiden que hable”. Esto tampoco es cierto, de hecho, implementar los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC) facilitan el desarrollo del lenguaje y mejoran la comunicación funcional, que no pueda hablar no significa que no me sepa expresar.
- “Eliminar el gluten y la caseína cura el TEA”. Las dietas sin gluten y sin caseína no curan el TEA puesto que el TEA no es una enfermedad, es una condición neurológica inalterable. Puede que eliminar estos elementos mejore en casos concretos los problemas digestivos pero en ningún caso curará el TEA.
- “El TEA se puede curar con terapias alternativas”. Como hemos mencionado anteriormente, el TEA no es una enfermedad, por lo tanto no se cura. Las intervenciones eficaces buscan mejorar la comunicación, la autonomía y la calidad de vida, siempre desde un enfoque respetuoso y basado en la evidencia.
- “El TEA aparece porque los padres no estimulan lo suficiente”. Además de ser falso este comentario puede resultar muy dañino para las familias de niños con TEA. El TEA no está causado por la crianza, la educación, ni la estimulación recibida. Este mito genera culpa innecesaria en las familias y no tiene base científica.
Como ya hemos mencionado antes puede que los SAAC (Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación) son herramientas muy útiles en casos de niños con TEA puesto que estos sistemas incluyen pictogramas que facilitan la comprensión de los mensajes tanto emitidos como recibidos. Muchos de estos SAAC se instalan en dispositivos electrónicos como tablets para que las personas con TEA pueden llevarlo a todas partes y comunicarse sin restricciones con ellos. El uso de los SAAC les permite expresar sus necesidades y emociones, reduce la frustración a la hora de comunicarse con los demás, favorece la comprensión del entorno que les rodea y apoya el desarrollo del lenguaje oral cuando este es posible.
Recordemos que comunicar no es solo hablar, es tener una voz. Es recomendable acudir a un logopeda cuando existan dudas en el desarrollo comunicativo, el lenguaje no aparece o no progresa, el niño se frustra al intentar comunicarse, hay dificultades en la comprensión y/o en la interacción con los demás o sin se sospecha de un diagnóstico de TEA. La presencia de estas señales no implica necesariamente que el niño tenga un Trastorno del Espectro Autista.
Detectar señales tempranas del TEA permite ofrecer apoyos respetuosos, funcionales y ajustados a cada niño. La logopedia ayuda a facilitar la comunicación, potenciar habilidades y mejorar la interacción, siempre desde una mirada individualizada y humana.

